lunes, 16 de enero de 2012
Paraíso tropical
Ahí se encontraba aquella hermosa, sutil y tierna chica según la describía su publico. Camino, quien sabe a donde. Solo quería huir, salir de aquella jungla llena de criticas y vanidades estúpidas lo antes posible. <Nunca han escuchado aquella frase: salvada por la campana. Pues yo deseaba ser salvada a diario, a la misma hora> Mientras camina por aquel, el que parece un interminable pasillo, siente tantas miradas sobre ella. Quizás en sus piernas, en su cabellera o tal ves solo en su inmensa belleza que la hacia tan distinta al resto de las chicas. No era extraño para ella, no le incomodaba, no le molestaba, estos últimos 4 años le habían servido para adaptarse a ciertas situaciones y aceptar que, aunque no lo deseara así, era especial. Era una clase de reliquia perfecta ante los ojos de todos. Sin mucho interés el devolver lo que serian miradas de deseo, odio y lujuria sigue su rumbo sin voltear, como todos los días, sin una pizca de interés por todo lo ya conocido y explorado en aquella triste y fría escuela. Termina por salir de aquel espantoso lugar para instantáneamente encontrar el mas hermoso de los días esperando por ella. Cierra los ojos por medio minuto, lleva a su interior aquel hermoso paisaje. Un suave olor a rosas y césped recién contado. Aquel intenso sol solo le daba la sensación de que cesaba aquel diluvio que su corazón llevaba contenido; al mismo tiempo que iluminaba sus hermosos ojos verdes. Vuelve en si y camina decidida a alejarse de aquel lugar que solo la llenaba de lastima y repulsión por cada uno de sus individuos y directivos. No vivía muy lejos pero tampoco sentía ganas de ir a casa, solo quería caminar sin rumbo. No estaba herida, ni deprimida pero si cansada de la vida. <No soy solo una barbie, tengo el coeficiente de una mujer de 25, aparte de sentimientos mas que un hermoso cuerpo> pensó con rabia para sí. Finalmente decide ir a su casa para que su padre no se preocupara mas de la cuenta, entra, lo besa y toma su tabla de surf para volver al camino donde la joven estaba segura de que seria el final. Cuando sus días parecían no servir, cuando la vida le daba la espalda ella sabia justamente a donde ir. Al llegar a aquella abandonada costa para sus ojos no puede haber lugar mas hermoso que aquel donde solo se encontraba ella, el océano y su gran amor, el surf. Había llegado al paraíso, el único lugar donde no tenia que pelear, mas que con las inmensas olas que la esperaban. Donde no tenia que discutir, mas que con ella misma al fracasar pero segura de que lo volvería a intentar. Allí se encontraba, el mas hermoso paraíso que le daría la tranquilidad necesaria para, por algunos días, soportar lo que se le venia. No imagina lugar mas gratificante que aquel, podía dar cualquier cosa por aquellos 30 minutos de gloria aunque solo durara 5 días. No era el cielo pero si su paraíso personal.
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