La joven se dirigió hacia la oficina de su maestra, golpeó la puerta, pero como nadie atendía optó por entrar. Inmediatamente se encontró con una cabellera algo rubia, un tanto larga, solo hasta el cuello. Aquel chico volteó a ver quien era la persona que entraba a la oficina. Aquellos ojos color miel, que tenían como dueño al chico de la cabellera rubia, se impregnaron en los hermosos ojos verdes de la italiana. La muchacha sintió como una leve chispa se encendía en su interior, provocando un escalofrío por todo su cuerpo. <<Que mirada tan bella>> pensó en sí, mientras que otro pensamiento dominaba la mente del joven: <<Creo que estoy en el cielo, acabo de ver un ángel asomarse por esa puerta. Esos ojos me comen>>. Ambos no despegaban la mirada del otro. Así estuvieron varios segundos, admirando la mirada del otro.
Cuando la muchacha cayó en cuenta que se miraban fijamente, bajó la mirada e inmediatamente la sangre se acumuló en sus mejillas, haciendo que ésta se ruborizara. Nunca ha tenido la delicadeza suficiente como para tratar a una chica, es más, nunca ha tenido una “conexión” con una chica, excepto cuando en alguna fiesta, despierta con una chica diferente a su lado en la cama. Según mi opinión eso no es tener una conexión amorosa, no?. Y así siguieron hablando durante minutos, que se transformaron en dos horas Hablaban de un montón de cosas, de sus gustos y lo demás, pero el muchacho tenía que tapar sus verdades con mentiras ya que vio a la chica como alguien sutil, delicada y muy femenina a la vez. Esto lo hizo sentir bien, ya que nunca en su miserable vida, por así llamarla, ha tenido la oportunidad de encontrarse con alguien asi, es más, las chica que conoce son como él; con vicios a las drogas.
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